Argentina Tu Historia Mala Praxis

Sara Jadzinsky | Tu Historia Mala Praxis Médica

Sara Jadzinsky | Tu Historia Mala Praxis Médica
Sara Jadzinsky | Tu Historia Mala Praxis Médica

Mamá era una persona increíble, no solo me educo sola, ya que mi papá falleció cuando yo tenía solo 3 meses, sino que me dio muchos valores. Me enseñó a ser una persona derecha, a pelear en la vida.

Amaba su profesión, era odontóloga y trabajo hasta los 72 años.

Estuvo 8 años tratando de quedar embarazada.

Cuando terminó la carrera de odontología, continuó estudiando medicina, la cual abandona cuando sólo le quedaban 4 materias para recibirse. La dejó cuando se enteró que estaba embarazada de mí, aunque siempre siguió su profesión de odontóloga.

Fue una muy buena madre y una muy buena abuela. Buena hermana, buena hija.

No es justo lo que le paso…

En septiembre de 2016, concurrimos al Sanatorio porque mi mamá tenía una hinchazón en un pie. Al tener como prestadora a Galeno. Nos dirigimos al Sanatorio de la Trinidad.

Ella se atendió siempre ahí con el cardiólogo, quien es además el sub-director del mismo.

Una vez que la atendieron nos dijeron que podía ser un esguince. Y después, que podría ser retención de líquido por problema en los riñones.

La ingresaron y quedó internada unos 15 días

Le hicieron estudios del riñón. Los análisis salían bien. La compensan y la mandan a casa.

Días después, seguía igual, así que fuimos nuevamente.

Ingresó por la guardia, como dije con el pie el derecho hinchado, solamente eso.

Los médicos decidieron pasarle por vía un medicamento específico para la retención de líquidos… estuvo internada 22 días en total.

Se pasaron con la medicación, y mamá sufrió un sincope. Un sincope no es un desmayo normal, es una perdida brusca de la conciencia y la postura. Ella en un momento quedo violeta y cayó encima mío.

Sentí en ese momento que mamá había muerto.

No había explicación, y en un momento me dijeron que el sincope se debía a una falla eléctrica del corazón  y por lo tanto es necesario colocar un marcapasos.

Me dijeron también que era probable que su condición actual era consecuencia de una arteria tapada y deciden hacer una cinecoronariografía. El resultado de ese estudio determinó todo lo contrario, no tenía ninguna arteria tapada.

Empiezo los trámites para pedir el marcapasos a Galeno. Logro conseguirlo, pero ellos recién podían entregarlo en 48 horas. Mientras tanto seguían especulando en torno a su diagnóstico.

Unas 24 horas antes de la operación, le realizaron un ecodoppler de control, como parte del pre-quirúrgico – además de todos los otros análisis que ya le habían hecho – y su médico me comentó que el corazón de mi mamá no presentaba ninguna falla eléctrica, por lo tanto no era necesitario un marcapasos.  Sino que padecía de una calcificación de válvula aórtica, y que habría que realizar una cirugía de reemplazo de la válvula aórtica.

Fue bastante duro decirle a mamá que su corazón funcionaba a un 25% de eyección, cuando durante 17 años se atendió en el mismo sanatorio, haciéndose estudios y siempre los estudios dieron muy bien.

Costo mucho convencerla. Los médicos nos dieron un 99% de seguridad de que era algo “sencillo” que en 48 horas ella iba a estar bien y “que iba a poder correr una maratón”, “que el corazón iba a volver a su normalidad”…

Ella aceptó realizar la intervención porque el medico no solo me explicó a mi el procedimiento que iban a realizar sino también lo hizo con mi mamá… comprendimos que la falla que hizo que el corazón lo daño y lo dejó en un 25% de su funcionamiento normal.

Si no se operaba podía morir de un paro cardíaco en cualquier momento.

La operaron el 1° de noviembre de 2016.

Quedó en terapia, en observación.

Durante la internación, permanecí todo el tiempo con ella. Revisaba cada medicación que le colocaban.

Un día encontré una medicación vencida… saqué fotos y cuando pedí una explicación al respecto me contestaron que servían otros 3 meses más. Que no había ningún problema en suministrarla.

No la devolví… tengo ese medicamento en mi poder. Pedí amablemente a la enfermera que trajera medicación que estuviera apta.

En otro momento, la enfermera aparece con medicación antidepresiva y antipsicótica, que mi mama jamás necesito en su vida.

Cuando veo que le quieren administrar “QUETIAPINA”, “CLONAZEPAM”  pido explicaciones y llama al médico. Éste me mira y me dice “te pido mil disculpas, permíteme la medicación, nos equivocamos de habitación y de paciente”.

La noche del 3 de noviembre, las pulsaciones de mamá estaban apenas elevadas, 110 pulsaciones por minuto, y el médico de guardia – muy joven posiblemente recién recibido – me dice la voy a cardiovertir, a lo que yo respondo, “no, mejor esperemos al médico de ella o al cirujano que la opero, porque tampoco es que el corazón late a 200 pulsaciones por minuto”.

Me contesto: “acá el medico soy yo y la voy a cardiovertir”

La cardioversión es algo muy delicado, yo no soy médica, pero es algo así como lo opuesto a lo que se hace cuando se utiliza el desfibrilador para activar el corazón cuando entra en paro. En este caso se lo utiliza para general una descarga para que el ritmo cardíaco vuelva a la normalidad…

Y así como se puede activar un corazón con el fibrilador, con la cardioversión se lo puede parar…

Si bien no hizo un paro, cuando me permiten ingresar de nuevo a terapia, me dice “la paletee 3 veces y la verdad que no pasó nada, que siga así y que mañana decida el medico”…

El 4 de noviembre a la 7 am el médico me dice “no sale, no podemos hacer que reaccione” a lo que yo contesto “pero bueno hagan algo” y me dice que no puede hacer siquiera maniobras de resucitación por el hecho de que como había sido una cirugía a corazón abierto se había roto el esternón….o sea ni siquiera se pudo hacer un masaje cardiaco.

Mamá fallece el 4° de noviembre de 2016.

Cuando fui a retirar el acta de defunción, en principio no me lo quisieron dar.

Después pude constatar que en el acta figuraba que mi mamá había fallecido producto de un accidente automovilístico, donde había tenido un traumatismo de tórax.

Cuando leo el acta de defunción, les digo que estaba mal que ese no era el motivo. Me dieron un acta de defunción, que es un certificado legal, con causas de defunción falsas.

Nunca me dieron explicaciones, y cuando pedí la historia clínica me dijeron que no se pedía en persona sino que se la solicitaba vía email.

Seguí al pie de la letra lo que ellos exigían. La solicite vía email, pero no solamente los últimos días de internación y el posterior fallecimiento, sino también la historia clínica de los 17 años en los que mamá se  había atendido en ese sanatorio. Porque en esa historia clínica debería figurar que el corazón se estaba deteriorando, porque un corazón no se deteriora de 100% al 25% de un día al otro.

Me respondieron (vía email) que la historia clínica, la pueden entregar únicamente cuando la solicita el mismo paciente (imposible porque mi mama ya había fallecido), en el caso de que el paciente sea menor de edad, la solicitan madre o padre, o el único reclamo que me quedaba era vía judicial. Me sentí acorralada. Sin saber qué hacer.

Me sentí totalmente abandonada por el sanatorio, no tuve ninguna contención por parte de ellos, nadie me dio explicaciones de nada, no me brindaron ayuda psicológica… su cardiólogo – subdirector del sanatorio – que me dijo “cualquier cosa que necesites en cuestiones de chequeos y cosas así me venís a ver”… pero en realidad, a partir de ese día, lo que menos quiero es pasar por esa calle.

Nadie está preparado para estas cosas… ella se murió de un día para el otro.

A mí nunca se me paso por la cabeza que mamá iba a salir muerta del sanatorio al haber ingresado con el pie derecho hinchado. Era algo impensable, en ningún momento se me cruzo la idea de ir evaluando el duelo.

El hecho de ser hija única y tener que atravesar todo esto sola,…tener que ir a la morgue del sanatorio a reconocer el cuerpo, hacerme cargo del sepelio… no me dio la posibilidad de pensar con claridad en ese momento… por eso (y también por una cuestión económica) no inicie acciones legales en un principio.

Es un tema doloroso para mi. Aunque una trata de superarlo… nunca se supera.

Durante todo este tiempo fui averiguando y supe que existen otros procedimientos, distintos a los que le hicieron a mi mamá,…mucho menos invasivos.

Hoy elijo hacerlo público porque no quiero que nadie más pase por esto.

En cuanto al sanatorio, el hecho de que sean grandes empresas los hace creer impunes al momento de que piensan de que pueden tapar con plata estos casos de mala praxis.

La noche anterior a la operación, en una charla que tuvimos las dos, ella me dijo “me tengo que operar por vos y la chiquita –así le decía ella a mi hija – porque yo quiero seguir acá con ustedes”.

Ella tenía muchas ganas de vivir …

Solamente reclamo justicia.

Gabriela Benchimol.

Sara Jadzinsky | Sanatorio de La Trinidad

Negligencia Médica | Mala Praxis

Certificado de defunción falso | La Trinidad

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