Tu Historia Mala Praxis

Sandra de Chaco | Tu Historia de Mala Praxis Medica

Todo comenzó el sábado 24 de noviembre de 2018. Mi mamá y mi papá celebraban sus 29 años de casados.

Mi mamá se hacía diálisis desde hacía ya 2 años en la clínica Fresenius de Resistencia (Chaco).
Una o dos veces antes ya le habían hecho infiltraciones – que ya de por si es una mala praxis.

A causa de un error el técnico o médico a cargo lesionó la fistula por donde se realizaba la diálisis, su brazo comenzó a hincharse, a cambiar a color morado… lo que sucede en el peor de los casos ante algo así es que no se puede dializar hasta que la inflamación no ceda.

A mí mamá la habían infiltrado el martes 20 de noviembre. No le realizaron la diálisis.

El jueves 22 le hicieron solo la mitad del tratamiento.

Ese sábado 27 ella fue a la clínica Fresenius, y nuevamente la infiltraron.

La mandaron a su casa diciendo que había que esperar unas horas para “ver si podían volver a usar ese brazo para conectar”.

Ese sábado se convirtió en la última reunión con familia y amigos que tendríamos.

El domingo por la tarde se levantó y me dijo que le dolían las piernas, que las sentía rígidas y apenas caminaba. Pensamos que podía ser un problema circulatorio así que le hice unos masajes.

El lunes por la mañana me fui a trabajar como siempre en nuestro negocio familiar. Eran alrededor de las 10 de la mañana cuando mi cuñada me llamo para decirme que los médicos de la clínica Fresenius le habían dicho a mi mamá que se tenía que hacer unos análisis.

La mandaron al sanatorio Femechaco, donde la atendió un médico de apellido Pividori, quien le dijo que los análisis estarían para las 18.00 hs y que debía pasar a retirarlos.

A las 16.00 hs mi mamá ya no podía levantarse de la cama. No fui a trabajar y me quedé con ella.

Junto a mi cuñada la ayudamos a ir al baño y a tomar un té. Luego la bañamos.

Para las 17.00 hs ya había perdido toda movilidad. Llame a una ambulancia del servicio de EME que pagábamos.

Los supuestos médicos de la ambulancia se presentaron – y digo supuestos porque cuando la doctora bajo y nos preguntó qué pasaba se puso a buscar los síntomas en Google – y luego la doctora llamo al sanatorio para solicitar una cama, consiguió una en el sanatorio Femechaco.

Yo estaba segura de que mi mamá tenía que dializarse. De las 3 sesiones semanales de 4 horas cada una, solo le habían hecho una completa y la mitad de la otra.
Acompañe a mi mamá en la ambulancia, mi papá nos siguió pero se desvió para pasar por la clínica Fresenius a avisar que mi mamá la iban a internar.

Es obligación de Fresenius que un técnico vaya hasta el sanatorio donde el paciente este y le realice el tratamiento allí.

Mamá ingreso al Sanatorio Femechaco el lunes 26 de noviembre a las 19.00 hs. Había solo un médico de guardia, que no se presentó hasta las 21.00hs.

Mi mamá tenía ganas de orinar y de vomitar. El enfermero le dijo que lo hiciera en la cama. Se negó a ponerle un pañal y la chata.

Mi mamá era una persona sana tenía dignidad. No quiso orinar en la cama.

Bajé a buscar los resultados de los análisis y los miré.

Cuando el médico de guardia se presentó, me dijo que los síntomas que presentaba mi mamá se debían a que tenía el potasio alto.

Le pedí que me explicara porque le había puesto dos bolsas de suero y no había ordenado la diálisis, me respondió que eso no tenía nada que ver.

Con el cambio de turno a las 21.00 hs el nuevo enfermero si le colocó el pañal a mi mamá. Ella pedía por favor que la sentaran en la cama porque sentía que se ahogaba y ellos se negaban.

A las 23.00 hs mamá comenzó a gritar desesperadamente que se ahogaba. Corrí a llamar los enfermeros y les pedí que avisen al médico de guardia.

Pasaron varios minutos y nadie vino. Salí nuevamente muy enojada y les exigí que nos atendieran.

El médico de guardia subió 15 minutos después y ordenó que la trasladaran a terapia intensiva. Yo los seguí y mientras íbamos le volví a repetir que mi mamá necesitaba diálisis. Me cerró la puerta de terapia en la cara.

Una de las enfermeras de la habitación donde estaba internada al principio me dijo que tenía que sacar mis cosas de la habitación y me tenía que ir, que no podía estar ahí.
Saque las cosas, pero me quede en la escalera de terapia intensiva. Eran las 2.00 de la mañana y el médico no salía.

Al principio escuchaba los gritos de mi mamá y después, de golpe, cesaron.

Un bioquímico ingresó a terapia y le pregunté qué pasaba. Me contesto que tenía que esperar al médico de guardia.

Cuando el médico salió, lo llame para preguntarle qué pasaba y como estaba mamá. Me ignoró y se fue hasta el ascensor. Corrí, me puse en la puerta para que no pasara y le exigí saber el estado de mi mamá.

Me dijo que la estaban nebulizando. Que le habían puesto oxígeno y que tenía la presión alta.

Le volví a decir que ella necesitaba diálisis ya que lo que me decía no tenía sentido. No me dijo nada más…

Sentía una impotencia tremenda… me quedé media hora más y me fui a mi casa a descansar un rato.

Puse el despertador para las 6 de la mañana para volver, pero me desperté agitada a las 4.30 y llame al sanatorio. Pregunté por el estado de mi mamá y me dijeron que estaba estable.

A las 6 de la mañana, unos minutos después de que mi alarma sonara, llamaron al teléfono fijo de casa solicitando nuestra presencia en el sanatorio.

Pensé que nos iban a pedir una autorización para realizarse el catéter de diálisis en el cuello, ya que es el procedimiento que se sigue cuando el brazo no se puede usar, pero cuando mi papá se presentó nos dijeron que mi mamá había fallecido.

No hubo ninguna explicación.

Solicite las historias clínicas. Tardaron 20 días en dármelas y no me quisieron decir el nombre del médico que la atendió.

En la ficha pusieron como causa de muerte: muerte súbita.

Un enfermero – que pidió no ser mencionado – nos dijo que mi mamá había tenido un paro respiratorio a las 4.30 de la mañana, es decir a la misma hora en que llame y que me dijeron que estaba estable.

Fui a hablar con la clínica Fresenius y pregunté porque no habían ido cuando se les aviso de la internación y se solicitó su presencia…la respuesta que obtuve por parte de una de las doctoras – con mucha soberbia y falta de respeto – no le tocaba dializarse el día lunes.

Le dije que este era un caso de urgencia, y que ellos no la habían dializado los días que tenían que hacerlo por causa de la infiltración. Me contestó que no era su problema, que yo no sabía nada… Y me echo.

En la historia clínica que me dio no figura el nombre de su médico de cabecera y tampoco figuran las veces que se le hicieron infiltraciones.
A mí mamá la mataron.

 

Elen Gomez – hija de Sandra Acuña

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