Tu Historia Mala Praxis

Edgar de Zarate | Tu Historia de Mala Praxis Medica

El día 30 de octubre de 2016 iba a ser un día más, sin embargo, desde ese día todo comenzó a cambiar en nuestras vidas.

Mi hijo Edgar apareció – sorpresivamente – en casa, como a las 12:30 del mediodía. Venía en un remis… Cuando lo vi llegar, en un estado deplorable, le pregunté que le había pasado, tenía suturas en la zona de la boca, y el cuello… yo trataba de comunicarme con él, pero él no respondía, estaba como perdido… le pregunté varias veces que le había pasado y el no supo responderme.

Estaba con mi hijo más grande, quien me ayudo a llevarlo al baño, y entre los dos pudimos limpiarlo.

Edgar se sintió mal, como descompensado, y en ese momento llegaban unos amigos. Nos enteramos de que mi hijo y otro chico habían tenido un accidente en la moto, y que Edgar había impactado contra un poste…nosotros no sabíamos nada!

Mi esposo y yo lo llevamos urgente al Hospital Virgen del Carmen, de Zarate.

Una vez en el hospital, nos enteramos que Edgar ya había estado ahí – nunca nos avisaron – ya que el accidente había sido como a las 6 de la mañana, y que después de haber sido revisado se había querido ir,… y ellos se lo habían permitido.

Cuando les pregunté porque lo habían dejado irse así, me contestaron que ellos no podían retenerlo.

Lo volvieron a internar en la guardia, quedó en observación, con suero…y con calmantes supuestamente…el manifestaba que le dolía todo el cuerpo, se quejaba mucho de dolor en las piernas, en el estómago…

Como a las 6:30 de la tarde, vino un médico, lo reviso y nos dijo que posiblemente le iban a dar el alta… pero llego otro doctor, jefe de cirugía, y dijo lo contrario, que era mejor dejarlo en observación y que durante la madrugada iban a ir viendo como respondía porque notaba algo que no era normal.

Podía ser el bazo, que por el golpe estuviese lesionado, o algún otro órgano…

Estuvo toda esa noche en observación pero ya SIN suero. Se quejaba del dolor que sentía… no dormía, no se podía sentar, no se podía parar, no podía estar acostado…desesperada le pedía por favor a las enfermeras que le dieran algo…y una respondió “tantos aros, tantos tatuajes que no dolieron y ahora se queja por un golpe?”, y agregó, que mi comportamiento era el típico de una madre que apaña a sus hijos…NO reaccione, solo pensaba en cómo o qué hacer para ayudar a mi hijo.

A la madrugada, llegó un cirujano, en esa salita estaban Edgar y el otro chico que había tenido el accidente con él.
Nos llamaron aparte y nos pidieron que le sacáramos – a este otro chico – todos los aros porque lo iban a ingresar a quirófano… Ante mi asombro le digo: “Doctor el cirujano es para mi hijo no para él”… me muestra la planilla de cirugía y decía Edgar Medina… se habían equivocado de paciente, confundiendo los nombres de ambos chicos.

Este otro chico no quería que lo operaran, lo habían tomado por sorpresa, tratamos de mil formas de explicarles que estaban equivocados, y se lo llevaron igual.

A los 10 minutos lo trajeron de regreso. No lo habían operado.

Les pregunte que había pasado, me respondieron que le habían hecho una ecografía y que como era borrosa y no se podía ver nada, habían decidido esperar.

Les volví a decir que el cirujano era para mi hijo, les pedí que por favor lo revisaran… me dijo que no…y se fue.

Edgar seguía dolorido, se quejaba muchísimo, yo ya no sabía que hacer…
A la mañana, estaban todos ahí… nadie hacia nada… era como si nadie notaba nuestra presencia ahí.

Llegó personal del hospital – no era médico ni enfermero – y comenzó a preguntar qué era lo que estaba pasando que no había movimiento… que porque todos estaban sentados, tomando mates, tomando café y nadie estaba controlando los pacientes…

Al escuchar eso, me asome y le dije que tenía razón… se acercó y me preguntó que me había pasado y le explique todo lo que había ocurrido desde el día anterior.

Me pregunto qué tipo de estudios le habían hecho, le contesté: ninguno.

Me dijo que iba a pedir que le hicieran una ecografía y que volvía… era un camillero del hospital.

Ya habían transcurrido 24 horas desde el accidente y a mi hijo no le habían realizado ningún estudio.

Alguien me dijo que eso no era cierto y que se le había hecho una radiografía de cabeza el domingo a la noche, insistía mucho con eso, pero Edgar tenía piercings y aros, y para hacer una radiografía era necesario retirarlos… cosa que no había sucedido.
Además ese domingo a la noche, apareció un perrito atropellado al cual acostaron en la camilla del box de guardia, y le sacaron no 1 sino 5 radiografías… para ese perrito hubo tiempo, atención y hubo equipos que para mi hijo no hubo…porque supuestamente los equipos estaban rotos.

El camillero que hablo conmigo esa mañana logro que a mi hijo se le hiciera una ecografía urgente, fue cuestión de minutos.

Cuando salió el médico con el resultado de la ecografía me dijo: Mamá, esto es grave, si no se opera, se muere.

Se me paralizo la vida en ese instante.

Llamaron a una cirujana, le hicieron los pre-quirúrgicos… y me dijeron: mira mamá, entra a cirugía pero no sabemos si sale…

Hasta unos minutos antes de la ecografía para los médicos Edgar no tenía nada, sin embargo, ahora estaba al borde de la muerte.

De no haber sido por el camillero que entro a la guardia ese día, no le hubiesen hecho ningún estudio.

La cirugía duró al menos dos horas. Había un sangrado interno, y muchos coágulos.
Lograron detener la hemorragia interna y retiraron los coágulos por lo cual la cirugía había sido un éxito.

Después de la cirugía, creímos que iban a llevarlo a terapia porque ellos mismos nos habían dicho que su estado era muy grave… sin embargo lo pasaron a una sala común. Ante nuestro asombro preguntamos ¿porque? Y nos dijeron que era mejor sala común porque en terapia había muchos virus.

Si en terapia había muchos virus…me da escalofríos pensar los virus que había en la sala…

Edgar tenía una herida de 25 puntos que iba de la boca del estómago a la ingle.

Reaccionó bastante bien a la operación. Estaba consciente, nunca perdió la consciencia, salvo ese estado como aturdido que tuvo el día domingo cuando llego a nuestra casa…
Paso el día así, con suero… dolorido…pregunte si era necesario comprar algún tipo de medicación porque era desesperante verlo quejarse de dolor y no poder hacer nada…ellos me decían que los calmantes del hospital eran muy suaves… y no me pidieron que compre nada para poder al menos mitigar un poco el sufrimiento de mi hijo.

El día martes, lo reviso el jefe de cirugía, viendo que estaba todo bien le retiró el drenaje… habían pasado menos de 24 horas de la cirugía.

Le pregunte si eso era correcto, y me dijo: ¿quién es el doctor acá, usted o yo?

Ese día Edgar tomo solo medio litro de agua en todo el día.

El día miércoles le llevaron alimentos por primera vez después de la operación…alimentación solida – hamburguesas y puré – sin saber si sus intestinos funcionaban o habían empezado a trabajar.

Yo en ese momento no estaba, me había ido a mi casa a cambiarme. Hasta donde sabía se habia dicho que no le iban a dar alimentos para saber cómo evolucionaba… pero él me mandó un mensaje avisándome que ya había almorzado… yo no demoré ni 1 hora entre que lo dejé solo y regresé al hospital.

Le habían llevado un caldo, gelatina, puré y hamburguesas.
El golpe había sido tan fuerte que se había mordido la lengua y se la había cortado, y los dientes estaban muy flojos por lo que no podía masticar, mi nuera le dijo que no comiera, que solo tomara el caldo y la gelatina… él tenía hambre, y trituró la hamburguesa para poder comerla.

Al día siguiente, jueves, Edgard nos sorprendió diciendo que el médico que lo había revisado temprano esa mañana le había dado el alta. Pregunte si había ido de cuerpo… me contesto que no… de todas formas nos fuimos a casa.

El viernes no se sentía bien y el sábado volvimos al hospital. Decidieron internarlo porque aparentemente sus intestinos no funcionaban… algo que ya habíamos notado desde el domingo…ya que como dije desde el domingo al jueves él no había ido de cuerpo, y todos esos datos cosas por lo general se anotan en las planillas de control de enfermería… Habían sido 5 días.

Ese sábado, un cirujano le hizo una tomografía, nos dijo que no lo veía bien y que estaba trabajando a ciegas porque no tenía acceso a su historia clínica, la administración estaba cerrada con llave y hasta el lunes no había nadie.

Hubo que contar todo lo que había pasado desde el domingo 30 de octubre a la fecha – 5 de noviembre – porque él no contaba con las planillas de la evolución del día a día post operatorio, que medicamentos le habían suministrado, si había tenido fiebre, si había habido alguna complicación, como eran sus análisis a la hora de la cirugía, es decir, no había ningún dato que a él lo ayudara a diagnosticar que era lo que tenía Edgar.

Actuó como creyó que debía actuar basándose en los datos que nosotros le dimos.

Volvió a quedar internado.

El domingo muy temprano comenzó a tener hemorragias…dijeron que iban a trasladarlo a algún lugar el lunes para hacerle una videoendoscopía…otro día de sufrimiento y dolor…y sin poder hacer nada porque nosotros habíamos depositado toda nuestra confianza en los médicos.

El día lunes, habíamos conseguido una ambulancia de alta complejidad para trasladarlo, pero ellos decían estar buscando un centro de imágenes que pudiera realizar el estudio. Pasaban las horas… y nos decían lo mismo…que seguían buscando algún lugar porque no había donde derivarlo.

Un médico se acercó y me dijo que un miembro de mi familia se había comportado de forma muy soberbia y que el único soberbio ahí era él, que nos quedáramos tranquilos, que lo iban a pasar a terapia para estabilizarlo, y de ahí iban a ir a un centro a realizarle la videoendoscopía para saber de donde provenían los sangrados.

El martes de madrugada empezó con una hemorragia importante y lo trasladaron rápido a terapia intensiva.

Afuera de terapia, muy temprano – no sé si eran las 8 de la mañana – esperábamos un informe… nos sorprendimos ante la insistencia para que entráramos, sabíamos que en casos así no dejan entrar a mucha gente, se elige a una o dos personas…cuidan que el ambiente esté libre de bacterias, etc…

La medica de terapia me pregunto si me animaba a pasar…entré, y cuando lo vi, para mí ya estaba muerto.

No nos dijeron nada, ni como estaba,…nos engañaron todo el día con una cosa o con otra… insistieron en que todos sus amigos y familiares entraran a terapia a verlo, no nos preguntaron cómo generalmente se hace “quien quiere verlo”, no…prácticamente nos obligaron a pasar a verlo.

Alrededor de las 7 de la tarde, armaron todo un teatro llamando a la policía para recién informarnos, con dos oficiales ahí presentes, que Edgar había fallecido.

El certificado de defunción dice que Edgar falleció a causa de un traumatismo de tórax con paro cardiorrespiratorio… lo curioso es que ningún médico quiso firmar el certificado de defunción.
En fiscalía nos dijeron que eso era “lo mejor que nos podía haber pasado” ya que demostraba culpabilidad por parte del cuerpo médico del Hospital.
Según lo que pudimos saber – cuando tuvimos que ir a declarar, porque realizamos la denuncia inmediatamente – es que el informe científico dice que el horario de muerte de Edgar es antes de las 8.00 am, o sea en el trayecto de la sala a terapia.

Es decir que ellos plantaron toda una escena de que Edgar estaba vivo… avisaron de su fallecimiento a las 7.00 pm a la policía no a la familia, a nosotros se nos informó pasadas las 7.10 pm del martes 8 de noviembre de 2016.

También pudimos saber gracias a las pericias que se realizaron, es que a raíz del golpe recibido en el tórax Edgar tenia roto el bazo, sin embargo ellos lo estuvieron atendiendo por problemas en los intestinos.

Edgar era el menor de 3 hermanos, tenía 30 años y un hijo hermoso que lo extraña muchísimo, así como lo extrañamos todos.
Anoche soñé con él…me dijo “estoy bien mamita”…
La causa sigue en fiscalía pero yo ya no tengo fuerzas para seguir. Desde fiscalía me llamaron para pedir que no publique los nombres de los médicos, pero a estas alturas a mí ya no me importa, no tengo nada más que perder.

Cristina de Zarate

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