Argentina Tu Historia Mala Praxis

Catalina | Tu Historia Mala Praxis

Catalina

A veces los hechos nos ponen como en pausa y uno, afectado por la situación, no sabe qué hacer o cómo actuar, como empezar o como seguir…

Mi hija nació un 30 de diciembre de 2008, tuve un embarazo normal, todo iba bien hasta que un 25 de noviembre (con fecha de parto a partir del 5 de diciembre) me sentí mal y fui a una salita médica cerda de mi casa.

Ahí me dijeron que tenía ya 5 cm de dilatación y estaba entrando en trabajo de parto.

Como no era la fecha que yo tenía en mente, llamo a mi obstetra que justo en ese momento estaba en una conferencia en otra ciudad, y me dice si es así, anda a una clínica u hospital neonatal porque es prematura… y en nuestra ciudad no hay esos servicios que es este caso es necesario.

Armamos bolsos, etc. y partimos hacia la capital. Nosotros somos de una ciudad chiquita del interior de Córdoba.

Una vez allá, pasaron alrededor de 5 horas (supuestamente yo estaba en trabajo de parto) hasta que me atendieron… el trato que tuvieron para conmigo es similar al que le dan los que descargan los cajones de verduras en el mercado: “pasa, sacate la ropa, ponete ahí”… y empiezan las preguntas de rigor:

– ¿Nombre?

– Natalia

– ¿Edad?

– 36 años

– ¿Embarazos anteriores?

– 1

– ¿A termino?

– Si

– ¿Edad de tu hijo?

– 8 años

– ¿Abortos anteriores?

– Ninguno

– ¿Como? Tenés 36 años y ¿estuviste embarazada 1 sola vez?

– Si

– Dale mamá que de acá no sale esa información…

– Solo tuve un embarazo y este fue buscado también.

– Bueno…

 

Y así siguió todo… en ese primer momento me dijeron que al haber parido una vez, la dilatación en el segundo embarazo es diferente y me mandaron a mi casa…

Al otro día me sentí igual, volví a ir… otro médico, otra enfermera, mismas preguntas, misma inquietud, “¿¿ningún aborto??”… otra vez “no tenés nada, anda a tu casa”.

A los dos días, estaba de mal humor, enojada por toda esa situación, con dolores, incomoda y fui de nuevo… otra doctora, otra enfermera, las mismas preguntas pero cambie mi respuesta…

“¿tanto cuesta creer que una mujer solo se quiso embarazar una vez y después se cuidó?”, mi  mal humor era muy notorio.

Me derivaron junto a otras 15 embarazadas (algunas caminando otras en sillas de ruedas) a la sala de ecografías.

Entrábamos una atrás de otra, cual vacas que van al matadero,… igual.

Salimos todas, esperamos sentadas, y me entregan el resultado:

– mamá vos te tenés que quedar que la doctora viene a hablar con vos…

– bueno… ¿me van a admitir? ¿Van a prepararme para el parto?

– ya viene la doctora y te explica.

 

Al rato viene la médica, y me dice:

– mamá, tu bebe esta con APP (me entere ahí de que eso significaba amenaza de parto prematuro), y te vamos a dejar internada para que te hagan los análisis necesarios porque es muy prematura…

– Imposible que sea muy prematura, mi fecha de parto es el 5 de diciembre.

– No mamá, la ecografía muestra que todavía te faltan 4 semanas…

– No puede ser…

La médica soy yo. Si no estás de acuerdo con el diagnostico ahí tenés la puerta, te vas y te haces responsable de lo que te pueda pasar a vos y a la bebe.

Me quede callada, lloraba… y así, con ese diagnóstico me ingresaron al hospital.

Le pidieron ropa a mi familia, no me dejaron verlos porque no era horario de visitas.

Al otro día, después del análisis de sangre, ronda de los médicos, murmullos y yo no entendía nada….

Me levante, no sentía dolores, me vestí y espere a la doctora para que me dijera que me fuera a mi casa… pero no paso eso.

Entro, me miro y me dijo:

– ¿Qué haces? Vos no te vas. No te dijo la neonatóloga que tu bebe nace y va a cirugía, ¿no entendiste la gravedad del tema?

Quede en shock. Nadie me había dicho nada. Nadie me había informado que pasaba.

En ese momento llega la neonatóloga y me explica, que mi bebe tenía “atresia esofágica”, una malformación congénita donde el esófago no se desarrolla de manera normal y al nacer se somete a los bebes a una cirugía para corregirla, de lo contrario corren riesgo de vida.

Mi desesperación, negación… yo era un combo explosivo de emociones. Porque sabía que eso ¡no era así!

A las 2 horas pude ver a mi familia, no los veía desde el día anterior…me encontró en pánico, llorando desesperada y sin poder hablar… quisieron pedir explicaciones y en todo momento lo que les dijeron fue: “son libres de hacer lo que quieran, pero nosotros somos responsables por la vida de ese bebe si ustedes se van, la responsabilidad es de ustedes”

Mi familia trato de tranquilizarme y accedimos a que me quede ahí…y así fue…quede internada, sola, con miles de preguntas, con mucho miedo y sintiendo mucha impotencia.

Estuve en ese hospital 22 días… cada 3 días tenía amenazas de parto, las cuales calmaban inyectándome algo que no sé qué era. Muchas veces a la noche una enfermera pasaba y me daba un relajante muscular para que durmiera mejor… pero los dolores eran tales que me llevaban a la sala de parto (nunca había lugar y mi caso “podía esperar”) entonces… me devolvían a la habitación.

Pude ver un día, como una mamá estaba pariendo al lado mío… porque las camas estaban unas al lado de las otras – eran unas 6 camas de un lado y unas 6 camas enfrente – todas ocupadas.

Esa habitación, grande, con baño, remedios, todo tipo de materiales e insumos, estaba antes de la sala de parto propiamente dicha, ahí nos tenían hasta que llegaba el momento de pujar para que nazca el bebé… enfrente en otra habitación sin puertas -cosa de que se las viera – había camillas, ahí las dejaban a las mujeres que abortaban, las trataban mal, les decían “te lo quisiste sacar, ahora aguanta el dolor”…

Había madres primerizas, con ataques de pánico porque es un momento totalmente desconocido, necesitas privacidad y contención, y de eso se encargaban otras mujeres algunas con 3 hijos, otras hasta con 10… ellas eran las encargadas de enseñarles a respirar, a sentarse… a caminar para aliviar el dolor… se encargaban de todo…

Una de las tantas noches que viví esa pesadilla, me tocó ver como una mujer perdió a su hijo.

Después de parir, y con todos los intentos de la neonatóloga, se la escuchaba, “¡No sé…no sé!, nunca me paso, los estudios estaban todos bien, este bebé necesita una cirugía ya”… ese bebé nunca tuvo una cirugía porque no había nada preparado…

Y así pasaron los días… se acercaba navidad, y ese domingo enfermeras y doctores planeaban la fiesta del personal, ese domingo mientras los escuchaba me puse a llorar de nuevo porque no soportaba la idea de quedarme hasta el 2009 internada.

Fue cuando entro una doctora que para mí era nueva… pero para mí sorpresa ella era una de las jefas de neonatología, y estaba de guardia ese día… me quiso tranquilizar, hablo un rato largo conmigo, me pidió que le cuente por qué estaba yo ahí… me explico que por el cuadro que yo contaba, ellos estaban tratando de hacer lo mejor para mi bebé, que yo debía confiar en ellos… y me dijo “hagamos una cosa, es temprano y el horario de visitas es dentro de 3 horas, vamos a la sala de ecografía así ves a tu bebé y te explico bien el procedimiento…”

Fuimos a la sala de ecografías, empezamos… y ella solo repetía no puede ser…no puede ser…

Revisaba mi historia clínica, miraba a la bebe… y me dijo “mamá, dame 5 minutos que ya vuelvo”

Entre en pánico.

Escuche como llamo por teléfono al ecógrafo. Hablaron. Se dijeron de todo.

Y entraron de nuevo.

“Nati, la beba está sana. El diagnostico está equivocado. Estuviste internada acá por un diagnóstico equivocado”

No sabía qué hacer, agarre mi teléfono y llame a mi marido y a mi mamá, les pedí que fueran urgente.

Cuando me encontraron, yo estaba en la sala de visitas, era la primera vez en 22 días que iba a ese lugar porque tenía prohibido caminar… no podía hablar y solo lloraba… la médica les explico y pidió disculpas… ese momento fue eterno, pero no duro más de 5 minutos.

Me dieron de alta al otro día, por cuestiones administrativas no me podía ir el domingo.

El lunes me cruce con la doctora que me había ingresado y la increpe, porque ella no tuvo en cuenta todos los estudios anteriores que yo tenía hechos… se limitó a la ecografía que “no era mía, sino de esa mama cuyo bebe murió aquella noche en la sala de partos”…

Esa mujer me miro a  los ojos y me dijo “vos no sabes más que yo, y si tu beba está sana es porque yo hice lo que se debía hacer”… le respondí “quizás usted está acostumbrada a tratar con gente ignorante, pero yo sé que si un bebé necesita una cirugía para cerrar el esófago, el reposo absoluto que pude haber tenido no lo hizo”… y me fui…

Entre el alta, y la navidad, el alivio de estar en casa de nuevo, la proximidad del parto, etc no nos habíamos dado cuenta de las semanas de embarazo… la bebe no era prematura, nunca durante la internación había sido prematura.

Fuimos a una clínica privada donde el medico nos explicó todos los riesgos que corría un bebe postérmino… y decidió inducir el parto…

Mi bebe nació sana, sin complicaciones y yo estaba muy bien también. A las 24 horas de nacida ya estábamos en nuestra casa.

Durante algún tiempo, muchos abogados en Córdoba me preguntaron si estaba de acuerdo en iniciar acciones legales y dar a conocer mi historia…y la verdad que después de vivir una cosa así una no sabe qué hacer… son tantas cosas las que pasan y se sienten… para mi tener a mi hija sana y conmigo era la mayor recompensa, y siempre les dije que no… además no tenía ningún papel que me ayudara a dar fe de mi historia porque en el alboroto del nacimiento perdí mi carpeta… supongo que los registros deben estar en el hospital y en la clínica…

Hoy me pongo a pensar en esos bebes o esas mamas que no pudieron tenerlos, y fueron víctimas del sistema de salud… y me animo a contar esta historia.

Este hecho todavía me hace sufrir mucho. Pasaron 9 años y yo sufro cada día de diciembre, hasta el 30 que le festejo el cumpleaños a mi hija. Son días de tristeza, de mal humor, de impotencia, de algo contenido que todavía no puedo explicar…porque me quiebro…

Nunca tuve a nadie en ese hospital que me dijera algo, que me ayudara con algo. Nunca se acercó nadie a decirme, esto es así y así… va a estar todo bien. Solo hacían hincapié en la cantidad de dadores de sangre que necesitaba, que si no conseguíamos había que comprar sangre y que en esa época me acuerdo eran $400…

Nunca me brindaron apoyo psicológico para llevar adelante esa situación… porque la verdad es que uno mientras vive el embarazo ve toda la parte linda, no imagina tener que pasar por todo esto…

Ojala los médicos entendieran lo que vivimos nosotros como pacientes, ellos tienen el título que los avala a diagnosticarnos algo o recetarnos algo… pero en lo que es humanidad hay una gran falla…ellos cometen errores que ponen en riesgo la vida de las personas, la salud física y mental de las personas y de sus familias, porque el dolor que vos sentís se multiplica en cada persona que te quiere…

Creo que el hecho de que sean más humanos no quiere decir que sean menos médicos, al contrario, sería de mucha contención en casos, por ejemplo, como el que me toco vivir.

Natalia, Córdoba, 44 años

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